Vengo de una familia de músicos: mi abuelo, mi padre y sus hermanos. Con mi madre se conocieron en un conjunto y, por separado, estuvieron en varios coros. Era inevitable que la música estuviera en mí. Pero, ignorando toda tradición familiar, yo no lo soy. No toco ningún instrumento, ni canto, al menos frente a la gente. Por otra parte, está el lado pedagógico y humanista de la familia de mi madre. Tampoco le hice caso por completo a ese gen. Sin embargo quise o, por cosas del destino, ocurrió que ambas líneas se fusionaron y no me dejaron ir. Elegí la música, pero para expresar todo lo que me provoca a través de la palabra. Muchas veces cuesta decir en voz alta que se siente al escuchar tal o cual tema o disco, sino más bien, las ideas y descripciones van directo de la cabeza a las letras. Y eso es lo que me gusta, lo que espero hacer para ganarme la vida, o al menos concursar por una.
Todo lo que sea publicado en éste, un blog más del lote, simplemente vendrá de alguien que tiene una pasión por el ruido, las armonías, los gritos, los acordes. Por los sonidos.
Eso es todo